
La temporada alta de invierno no solo llena las habitaciones de huéspedes: también pone a prueba la higiene, los protocolos internos y la capacidad de reacción de todo el hotel. Cuando el establecimiento está al 90 % de ocupación, cualquier incidencia se multiplica: un roedor visto en el comedor, una cucaracha en un baño común o un comentario sobre posibles chinches en una reseña online pueden arruinar meses de trabajo.
Por eso, el control de plagas en hoteles no debería empezar cuando alguien avisa “he visto algo raro en la cocina”, sino bastante antes, en la fase de preparación previa a la temporada. Igual que revisas calderas, plantillas y reservas, conviene revisar también la “salud” del edificio frente a plagas.
Por qué el invierno es una trampa silenciosa para tu hotel
Tendemos a asociar las plagas al calor del verano, pero el invierno tiene su propia lógica. Cuando bajan las temperaturas en el exterior, ratas y ratones buscan refugio en lugares cálidos y con alimento disponible. Y pocos sitios cumplen tan bien estas condiciones como un hotel: cocinas en marcha muchas horas, cámaras con productos, contenedores de basura, falsos techos y cuartos de mantenimiento poco transitados.
A esto se suma el movimiento constante de personas y equipajes. La rotación de huéspedes durante puentes, Navidades, congresos u ofertas urbanas de invierno incrementa el riesgo de introducir chinches de la cama o de dispersarlas de una habitación a otra si ya existía un foco no detectado.
En resumen: en invierno el hotel está más lleno, el personal suele ir más justo de tiempo y las plagas encuentran cobijo. Si no hay un control de plagas en hoteles bien planificado, el escenario perfecto para un problema está servido.
Plagas que más afectan a hoteles en temporada alta de invierno
En la práctica, los problemas más habituales en esta época se concentran en tres frentes.
En primer lugar, los roedores. Aprovechan juntas mal selladas, huecos de paso de instalaciones, puertas de carga que no cierran bien o patios interiores para colarse. A menudo los primeros indicios no son los propios animales, sino excrementos, ruidos en paredes o techos, o envases roídos en almacenes. Si el problema no se ataja a tiempo, el riesgo de que acaben viéndose en zonas comunes es real.
En segundo lugar, las cucarachas. Son especialistas en moverse por bajantes, arquetas, cocinas, cuartos de máquinas y zonas cálidas y húmedas. La calefacción y el uso continuado de agua caliente durante el invierno les favorecen. Aunque el hotel esté impecable a simple vista, una mala gestión de desagües o cámaras de registro puede sostener una población estable de cucarachas que solo se hace visible cuando ya es numerosa.
Por último, las chinches de la cama. No tienen que ver con la “suciedad” del establecimiento, sino con el tránsito de personas y equipajes. Se esconden en costuras de colchones, somieres, cabeceros o zócalos cercanos, y sus signos iniciales suelen pasar desapercibidos si el personal no está formado para detectarlos. El verdadero problema llega cuando la primera queja de un huésped no es interna, sino una reseña pública acompañada de fotos. Si quieres profundizar en este tema concreto, en Plagas Bilbao hemos desarrollado un contenido específico sobre el problema y cómo afectan a los alojamientos turísticos.
Preparar el hotel: la prevención como parte de la operación
La forma más eficaz de reducir riesgos es integrar la prevención en la operativa habitual del hotel. Antes de la temporada alta de invierno conviene revisar el edificio con calma, pero con mirada técnica.
Esto implica hacer un repaso a puntos que normalmente quedan en segundo plano: accesos de proveedores, sótanos, patios, bajantes, cuartos de limpieza, cámaras, interiores de muebles de almacenaje, zonas de basuras o áreas poco transitadas por el personal de cara al público. Es ahí donde empiezan la mayoría de problemas.
También es importante revisar los hábitos de trabajo: cómo se almacenan los alimentos, cuánto tiempo pasan los residuos en el interior, si hay zonas con acumulación de cartones o madera, si los carros de limpieza se almacenan en lugares cerrados o con huecos hacia falsos techos, etc. Muchas veces pequeños ajustes organizativos reducen mucho el atractivo del hotel para las plagas.
En paralelo, la formación del personal es clave. Si quienes limpian las habitaciones saben reconocer señales de chinches o cucarachas, o si el equipo de cocina identifica rápidamente indicios de roedores, las posibilidades de actuar a tiempo aumentan exponencialmente. Un buen control de plagas en hoteles empieza por que todo el mundo sepa qué debe observar y a quién tiene que avisar.
El valor de contar con un plan profesional
Más allá de estas medidas internas, la pieza que da coherencia a todo es un plan profesional de control de plagas adaptado al hotel. No se trata de “venir a fumigar” de vez en cuando, sino de establecer una estrategia continua basada en la realidad concreta del edificio y su entorno.
Un plan bien diseñado incluye un diagnóstico inicial exhaustivo, en el que se identifican puntos críticos y posibles rutas de entrada; un diseño de puntos de control y vigilancia; la instalación de trampas, portacebos y sistemas de monitorización donde realmente aportan información útil; y un calendario de visitas ajustado a la temporada, con mayor intensidad en los momentos de más riesgo.
Cuando surge una incidencia, no se improvisa: ya existe un protocolo claro para actuar, con productos autorizados, procedimientos seguros y tiempos definidos. Esto permite minimizar el impacto en la operativa del hotel y, sobre todo, acotar el problema antes de que se haga visible para los clientes. En la práctica, un buen control de plagas en hoteles es una herramienta de gestión del riesgo reputacional, además de una obligación higiénico-sanitaria.
Cómo trabajamos con hoteles desde Plagas Bilbao
En Plagas Bilbao conocemos de primera mano la realidad de los hoteles, hostales, apartamentos turísticos y otros alojamientos de Bizkaia y alrededores. Sabemos que cada establecimiento es distinto: no es lo mismo un hotel urbano en el centro de Bilbao que un complejo situado en una zona industrial o un alojamiento en entorno rural.
Por eso, más que aplicar soluciones estándar, analizamos con el cliente su tipo de ocupación, número de habitaciones, presencia o no de cocina propia, distribución de almacenes, ubicación de contenedores, accesos de proveedores y configuración del edificio. A partir de ahí, definimos un plan de control de plagas en hoteles específico, con puntos de monitoreo bien pensados, revisiones periódicas y un sistema de informes que permite demostrar, ante inspecciones o auditorías, que el hotel está tomando medidas preventivas serias.
Otro aspecto que cuidamos especialmente es la discreción: las visitas se organizan para interferir lo mínimo en la experiencia del huésped y en la dinámica diaria del hotel. Además, acompañamos el servicio técnico con recomendaciones prácticas al equipo interno, de manera que mantenimiento, cocina, pisos y dirección estén alineados.
Mejor prevenir ahora que pedir disculpas en temporada alta
Llegar a la temporada alta de invierno sin haber revisado la situación de tu hotel frente a plagas es una apuesta arriesgada. Cuando el edificio está lleno, la plantilla va justa y la presión por mantener la calidad del servicio es máxima, gestionar un problema de roedores, cucarachas o chinches se vuelve mucho más complejo.
En cambio, si el diagnóstico se hace a tiempo, las medidas preventivas se implantan de forma ordenada y el personal sabe qué señales vigilar, lo normal es que la temporada transcurra sin sobresaltos. Y si aparece una incidencia puntual, el hotel dispone ya de un protocolo y de un equipo técnico de confianza para afrontarla con rapidez y discreción.
Si gestionas un hotel, hostal, apartahotel o alojamiento turístico en Bizkaia y quieres revisar cómo estás preparado de cara al invierno, podemos ayudarte a evaluar riesgos y definir un plan profesional ajustado a tu realidad.
¿Te gustaría tener la tranquilidad de que el control de plagas está realmente bajo control antes de que lleguen los días fuertes de ocupación? Hablemos.




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