
Cuando bajan las temperaturas, muchas personas creen que los problemas de plagas desaparecen por completo. Nada más lejos de la realidad. El invierno no elimina las plagas, simplemente cambia su comportamiento. De hecho, es una de las épocas en las que más avisos se producen en empresas, comunidades y viviendas, especialmente en entornos urbanos.
Las plagas en invierno buscan refugio, calor y alimento. Y si no lo encuentran en el exterior, lo hacen en el interior de edificios, naves, locales comerciales u oficinas. Detectarlas a tiempo es clave para evitar infestaciones mayores cuando llegue la primavera.
Plagas en invierno: por qué aumentan en interiores
El frío obliga a muchos insectos y roedores a modificar sus hábitos. En lugar de reproducirse de forma visible en el exterior, se refugian en espacios protegidos donde la temperatura es estable y hay acceso a comida y agua.
En empresas e instalaciones profesionales, esto suele ocurrir por pequeñas grietas, falsos techos, cuartos técnicos, almacenes o zonas poco transitadas. En invierno, además, se reducen las ventilaciones naturales y se cierran más los espacios, creando el entorno perfecto para que las plagas pasen desapercibidas durante semanas.
Por eso, hablar de plagas en invierno no es una exageración: es una realidad que afecta tanto a la higiene como a la seguridad sanitaria.
Roedores: los protagonistas del invierno
Ratas y ratones son, sin duda, los visitantes más habituales durante los meses fríos. Buscan refugio del frío y fuentes constantes de alimento, algo que encuentran con facilidad en negocios, comunidades de vecinos e industrias.
Las señales de su presencia suelen ser sutiles al principio: pequeños ruidos nocturnos, excrementos, cables mordidos o restos de embalajes. El problema es que su capacidad de reproducción es alta incluso en invierno, y una detección tardía puede derivar en una infestación difícil de controlar.
Además del daño material, los roedores suponen un riesgo sanitario importante, ya que pueden contaminar alimentos y superficies, algo especialmente crítico en empresas del sector alimentario.
Cucarachas: menos visibles, pero igual de activas
Aunque solemos asociarlas al calor, las cucarachas no desaparecen en invierno. Simplemente se esconden mejor. Se refugian en conducciones, cámaras técnicas, arquetas, cocinas industriales y zonas con humedad y calor residual.
Durante los meses fríos es habitual que su actividad pase desapercibida, pero eso no significa que no estén presentes. Al contrario: el invierno es el momento perfecto para que se asienten y preparen el terreno para una explosión poblacional en primavera.
Detectar cucarachas en esta época suele indicar que el problema ya existe desde hace tiempo y que es necesario actuar con rapidez.
Chinches: un problema silencioso todo el año
Las chinches no entienden de estaciones. En invierno siguen activas en hoteles, residencias, viviendas y alojamientos turísticos, especialmente en interiores climatizados.
A diferencia de otras plagas en invierno, su detección no suele ser inmediata. Las picaduras, pequeñas manchas en colchones o grietas y un aumento progresivo de los avisos son las señales más habituales.El error más común es pensar que el frío las elimina. Nada más lejos de la realidad. Sin un tratamiento profesional, el problema se mantiene y se agrava con el tiempo.
Algunas plagas invernales, como las chinches o la procesionaria, requieren un enfoque específico debido a los riesgos que suponen para la salud y la actividad de empresas y comunidades. Si quieres profundizar en este tema, puedes consultar este artículo sobre plagas invernales, sus riesgos y las soluciones más eficaces, donde explicamos en detalle cómo actuar ante este tipo de infestaciones.
Hormigas y otros insectos oportunistas
Aunque su actividad baja en invierno, algunas especies de hormigas pueden aparecer en interiores buscando calor y alimento. Suele ocurrir en cocinas, zonas de descanso o almacenes.
También pueden detectarse otros insectos como pececillos de plata o escarabajos, especialmente en espacios con humedad o mala ventilación. No suelen generar infestaciones graves de forma inmediata, pero sí indican fallos estructurales o de mantenimiento que conviene corregir.
Señales de alerta que no debes ignorar
Uno de los mayores riesgos de las plagas en invierno es la falsa sensación de seguridad. Al no ver insectos a simple vista, muchas empresas retrasan la actuación. Sin embargo, hay indicios claros que conviene vigilar: ruidos, restos orgánicos, olores persistentes, daños en materiales o avistamientos puntuales.
Cualquier señal, por pequeña que parezca, merece una revisión. En invierno, actuar a tiempo marca la diferencia entre un problema controlado y una infestación consolidada.
Por qué el invierno es el mejor momento para actuar
Paradójicamente, el invierno es una de las mejores épocas para el control profesional de plagas. La actividad es más localizada, las colonias están menos dispersas y los tratamientos resultan más eficaces.
Además, una intervención preventiva durante los meses fríos reduce de forma significativa los problemas en primavera y verano, cuando las plagas se reproducen con mayor rapidez y visibilidad.
En entornos empresariales, adelantarse evita riesgos sanitarios, sanciones y problemas de imagen que pueden tener un impacto directo en la actividad.
Prevención: la clave frente a las plagas en invierno
Más allá de los tratamientos, la prevención es fundamental. Revisar cerramientos, sellar grietas, mantener una correcta gestión de residuos y controlar la humedad son medidas básicas que ayudan a reducir el riesgo.
Pero la prevención real pasa por contar con un plan profesional adaptado a cada tipo de instalación. No todas las empresas tienen las mismas necesidades ni los mismos puntos críticos, y ahí es donde la experiencia técnica marca la diferencia.
Mejor prevenir que lamentar
Las plagas en invierno no solo existen, sino que aprovechan esta época para asentarse sin ser detectadas. Ignorarlas ahora es darles ventaja para los meses siguientes.
Si has detectado alguna señal o simplemente quieres asegurarte de que tu empresa está protegida, el invierno es el momento adecuado para actuar. En Sitehisa trabajamos con protocolos profesionales de prevención y control adaptados a cada tipo de instalación.
Si quieres revisar tu situación actual o anticiparte a futuros problemas, contacta con nuestro equipo. A veces, una revisión a tiempo evita muchos quebraderos de cabeza cuando suben las temperaturas.




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